sábado, 23 de junio de 2007

Ramón Peralta: poemas

(Galatea de las esferas: Dalí)



Ramón Peralta. Poeta y editor. Nació en Santiago, República Dominicana, en 1965. Se graduó con honores académicos de Licenciado en Educación Mención Filosofía y Letras, en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra. Es una de las voces más altas de la poesía dominicana.







eternidades


para Anitsuga Zeravat,

ochenta y tantos años regresando a la niñez.


prólogo



si estas líneas empiezan otras líneas que nunca han sido dichas,

realmente, comienza la poesía

si estas líneas no dicen un después, si no saben abrir,

han sido sólo un juego, una vieja mentira

entonces, el olvido —toda la indiferencia— han de ser el único

trofeo que han ganado.



campanas a la luz



detrás de la palabra hay sólo la nada



eternidad del misterio

(hay una dicha en el espanto que todas las cosas tienen)



y un día uno entra a la casa y cree haber perdido la duda

y el amor y el idioma al fin conocen su jaula

y el misterio se convierte en otra siempre rutina

y el laberinto termina como un juguete sin magia

satisfecho poro en tinieblas (porque ya no hay espanto)

uno mira sin horror lo definido

y nacen la paz y el tedio de creer que ya todo está dicho

pero pronto un miedo nuevo nos devuelve hacia lo incierto

ya no cabe el misterio en el nombre que le dimos

y uno vuelve a tejerle otra medida al misterio

y con certeza uno palpa la palabra que lo encierra

y otra vez surge el silencio que jamás ha dicho nada

pero pronto uno descubre que ha sido vano el lenguaje

que la casa es otra casa cada vez que siente un hombre

porque más crece el misterio cuanto más intenta uno

detenerlo en la palabra.



círculo



sólo el círculo ha encontrado de frente la cara de su espalda

ha derribado el enigma de la sombra,

únicamente el círculo conoce su destino de memoria

únicamente el círculo nos envuelve en su viaje

para suicidarnos en cada encuentro consigo,

únicamente el círculo hace posible la vida

sólo el círculo no puede escapar de sus redes

sólo el círculo muere con nosotros para siempre



fertilidad



tu vientre la escalera que de repente no acaba

subo por tu vientre y me convierto en tus senos

tus senos la escalera por donde subo al recuerdo

el recuerdo la escalera que es tu vientre

tu vientre la escalera por donde subo hasta mí



horizonte



cada vez que salgo dejo en el sillón mi foto

(lo que en ese instante soy)

entonces, ya en la calle mi carne se abre hacia su fin

y una voz que es sólo ruido en mi voz comienza a hablar

hasta que lo incierto abarca de pronto todo mi nombre

pero a pesar de todo, mi carne puede volver

y abro, entonces, la puerta y veo sobre el sillón

la foto de un hombre extraño

que me pregunta siempre: pero, ¿quién eres tú?



eternidad del amor



contigo empiezo a darme un beso en lo imposible

a chocarme los extremos en mi locura

contigo empiezo a ser no sólo piedra, cloaca, flor

empiezo a ser las mil contradicciones que surgen en el

punto

lectura de mi carne aún sin alfabeto

sabio que descubre la otra rima de asesino y destino

contigo empiezo a ver la muerte como un sueño sin ojos

todavía

a no encontrarle metro a la soledad y la risa

contigo empiezo a ser lo nunca

contigo empiezo a no empezar.



la copa



entonces uno toma la copa, la llena, la bebe y nace ella

y como ella no puede sostenerse en la memoria de nadie

uno vuelve, toma la copa, la llena, le bebe para que ella

vuelva

y como ella no puede quedarse a esperar la muerte

una vez más, uno toma la copa, la llena, la bebe y ella

regresa

y ríe y hasta habla del dolor

y como a ella le aterra lo mismo, se burla del tedio,

entonces uno quisiera tomar la copa,

llenarla, beberla para ver qué continúa

pero la copa no puede seguir sin contenido

entonces uno comprende que ella muere en el vacío



otra aritmética

(tal vez lo impuro empiece en la razón)



veinte es el número más largo que ahora existe

naciendo de la lluvia que brota de un delirio

empezando a volar en donde todo acaba

veinte, el misterio que una frase devuelve a mi carne ya ida

—¿Como cuánto me quieres? —como veinte



cierto día



de repente este día ha perdido su nombre

era lunes ayer, pero sé que hoy no es martes,

mis manos son ahora un espanto en mi carne

y ese siempre sin fin ahora deja de ser

cada cosa ya es solamente misterio

esta palabra agua nunca ayer la bebí

este día es la puerta, por fin, sin dibujar

este día termina si es que encuentra su nombre



eternidad de la flor



no ha dejado de ser la flor al marchitarse

aun siendo engullida para surgir otro azar

y puesta desde siempre entre dos hojas de amor,

ausente de perfume la flor crea un dibujo

y su lejos color piensa una mariposa,

no espera resurrección, idea vana,

la flor se sabe eterna y continúa naciendo



eternidad del vaso



el vaso cae y corre hacia un suelo mortal

la mano que lo pierde ignora qué cosa piensa

importa nada ahora si es leche o alcohol quien dibuja su

cuerpo

el vaso se ha visto —abajo— roto en veintiún pedazos

—la muerte debe ser una gran dispersión—

el vaso sueña la mano y a sus dedos vuelve a atarse

equipara suelo y mano y todavía es eterno



biografía del olvido



no hubiese muerto sales si al menos hubiese recordado

que entre el agua y el fuego la muerte pesa la mismo

sólo cuando olvidaba la lluvia su piel se humedecía

entre tanto fuego sólo podía quemarse cuando ignoraba las

llamas,

sales murió (ahogado) a los 14 años de un sábado sin fin

no porque ese fuera algún deseo de dios

sino porque olvidó que el agua, a pesar de su milagro,

esconde bajo su transparencia un asesino de una memoria

terrible



voces



una culebra escribe culebra con su cuerpo y se termina

su epitafio es el nombre que sólo su voz descifra

garabato de muerte, aureola del asco, el hombre supone

porque el hombre sólo cree en la escritura que inventa

la culebra se termina con su última palabra

todo su horror y juguete en su nombre queda atado

el hombre ignora lo que escribe una culebra con culebra

porque aún sólo descubre su escritura en el espejo


1 comentario:

maria g peña dijo...

Ramon Peralta
he visitado ésta página y me ha sorprendido su riqueza de contenidos, y por supuesto, la maravillosa lectura que has puesto en ella. sigue así. Felicidades.