domingo, 13 de junio de 2010

Escritor invitado: Fari Rosario



Cuento dos
ORÁCULO

Mi madre me dijo que mi supuesto padre es un militar de los que lucharon en la guerra civil. Dijo también que de vivir aún mi padre es posible que resida en la frontera. Sí, es cierto lo que dicen todos: he recorrido todos los pueblos buscando a mi padre, pero hoy haré el último viaje.


Cuento nueve
MALA SEMILLA


CUENTA una leyenda semita que había un rey beligerante y muy encaprichado con el arte de la guerra. Se dice que no dormía y que su imponente ejército no acababa bien una guerra, cuando ya había recibido el comunicado para hacer la guerra en otro bando. El rey no daba tregua. Una mañana la esposa del rey le comunicó que estaba en cinta; él reaccionó convocando a todo el ejército, y lo saludó diciendo: “Durante 9 meses no habrá guerra; mi mujer está embarazada, y mi futuro hijo no debe respirar el aire de los muertos ni escuchar el fútil grito de los caídos en los campos de batalla”.
Así se hizo. Lo sorprende del caso es que al nacer el venerable imberbe, el rey murió al tercer día. (Aún no se sabe la causa). Mucho tiempo después, el hijo del rey asumió el trono de su padre. Pronto se ganó el nombre de “el hombre de hierro”. Y he aquí que el venerable no solo extendió el reino, conquistando nuevos territorios, sino que declaró la guerra a todos; incluso a los pocos reinos que gozaban de la simpatía y la benevolencia de su padre.


Cuento diecisiete
CORRECAMINO


Una posibilidad. Una entre un millón de posibilidades en el tiempo y el espacio con olor a nardos y a eucaliptos. Y esa posibilidad se adhirió a mi camisa húmeda de sudor. LA ALEGRÍA virgen del universo nos hizo coincidir aquella tarde de carnaval. Yo estaba disfrazado de diablo cojuelo; al verme saliste corriendo, tal parece que te aterrorizaban los diablos, por lo que me quité la careta y salí a tu encuentro…
Ella y yo. Ella y yo recorrimos la calle, dejamos borrosas huellas sobre el asfalto. Y allí estabas tú. La posibilidad me sonrió en tu rostro de niña.
Y así, en silencio, y sin el intervalo irreverente de los relojes, comenzó el rito y la felicidad que duró tan solo veinticuatro horas. Caminamos calle arriba, calle abajo embriagados, rozándonos las manos… y de nuevo calle arriba buscando un rincón, y desde entonces recorro todas las calles del pueblo con mi careta en la mano.


Cuento dieciocho
SOLIMÁN

Mi perro Solimán murió solo bajo el samán: era Viernes Santo, también día de carnaval.


Cuento diecinueve
“TRANSTERRADO” O LA PARÁBOLA DEL MÁS ALLÁ


Cuando vio el noticiero supo que era un exiliado.



EL JABALÍ

El jabalí avanza sin mirar atrás; viene de la montaña, y ahora recorre el camino a toda prisa. Trata de esconderse de una sombra que lo persigue. Avanza buscando el río de un modo furtivo, pues ha llegado ha pensar que en cuanto llegue al mismo, la sombra desaparecerá o perderá sus huellas. Pero ya próximo al agua, el jabalí percibe otra sombra, esbelta, vertical, zigzagueándose con un rifle o escopeta. Entonces el jabalí cae en cuenta que no sólo es una sombra; ahora son dos sombras las que lo persiguen.


Cuento cuarenta y siete
LA MUJER DE LOT

ELLA entró sigilosamente a la taberna y pidió un trago, como la mujer de Lot. Tomó otro trago, y después fue al espejo, como la mujer de Lot.
Despertó. DESPUÉS se vistió, atravesó la puerta y se fue pensando en Lot, y en el patético hecho de ser la mujer de Lot.


Cuento cincuenta y dos
LAS PLAGAS DEL PARAÍSO


En la calle X hay una estatua de San José. San José está allí desde el inicio de la fábrica de cerámica, en la calle X como dije. La estatua es tan bien proporcionada y bella, que San José, en persona, algunas noches baja y reposa en ella. Reposa y duerme serenamente, puesto que en el Paraíso aún se escuchan los lamentos de las personas que jamás dejaron de quejarse en la tierra. Una de esas noches, San José, que reposa en la imagen de sí mismo, se quedó dormido y tuvo un sueño perturbador: soñó que afanosamente construía una casa grande, inmensamente grande. De súbito, vio a un hombre estrafalario arrastrando una cruz, pero al ver rostro se dio cuenta de que era el hijo que él había criado. En medio de la angustia y la incertidumbre se preguntaba: ¿cuál sería el carpintero que se ha dejado engañar por el diablo, construyendo una cruz para mi hijo?
“No puede ser, lo defenderé… aunque sea mi hijo ilegítimo”.


Cuento cincuenta y tres
EL PREMIO FINAL


Soy un escritor prolífico, establecido y consagrado al oficio. Soy un escritor serio y de gran fuste, aunque los críticos de pacotillas digan lo contrario. Una muestra de mi exitosa carrera de escritor son los numerosos premios que he recibido. Hace un tiempo, como ustedes sabrán, recibí el “Premio Asterión” por mi novela Viaje a la ciudad prohibida. Ayer, para sorpresa de muchos, se me concedió el “Premio Plutón”. Solo que este galardón, se identifica totalmente con el estado de cosas del Premio, es decir, recibiré mi premio dentro de un millón, trescientos ochenta y cuatro mil años luz… Mientras tanto sigo escribiendo.


Fari Rosario. Nació en Moca, Provincia Espaillat, República Dominicana, en 1981. Tiene una Licenciatura en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, PUCMM. Ha trabajado como profesor de Literatura Dominicana e Hispanoamericana en diversos colegios. Actualmente es profesor de Introducción a la Estética en Recinto Santo Tomás de la Universidad Católica Madre y Maestra. Trabajó como autor de libros (Lengua y Literatura) para la Editora Santillana. Ha publicado, además: Cuentos profanos (2007); El coleccionista (2008); El discurso de la interioridad y la condición humana en Una rosa en el quinto infierno (breve ensayo, 2009).
Próximamente se publicará El columpio de los sonámbulos, una antología de microcuentos dominicanos. Mientras estuvo en el Recinto Santo Tomás de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, fundó el círculo filosófico “Conócete a ti mismo”; tiempo después funda el círculo literario “Manuel del Cabral”. Fue director y coordinador del Taller literario “Octavio Guzmán Carretero” (Moca). Más tarde, de regreso a Santo Domingo, funda el círculo literario “Manuel Rueda”, correspondiente al Ateneo Insular en Santo Domingo. Es miembro del Interiorismo (movimiento literario) desde el 2004.