lunes, 3 de diciembre de 2007

Sandra Tavárez: cuento

(Savio: Estar solo)



El informe



Al recibir la noticia de que lo dejarían en libertad, la sonrisa que había exhibido segundos atrás se convirtió en una mueca. Aunque en este último año no había caído preso, conoce bien el procedimiento. Tal vez por eso se quejó ingenuamente de que si no lo iban a procesar, para qué lo habían detenido. Todos nos miramos. Yo incluso estuve a punto de reírme. Al muy malagradecido parece que se le olvidó que teníamos más de un mes buscándolo. Desapareció después de lo del asalto a la agencia de envíos. Pero dimos con él. Lamentablemente, cuando lo encontramos, estaba por casualidad el padre Victorio y lo que pudo haber sido un interesante intercambio de disparos, se convirtió en un vulgar arresto. Por eso lo trajimos a este destacamento. Ahora está frente a nosotros y luce como si el silencio repentino lo alertara sobre la gravedad de su situación. Miró al teniente tratando de encontrar protección, pero no había nada que el teniente pudiera o quisiera hacer. Sus manos empezaron a temblar y un sudor frío empezó a descender por su rostro. Se tiró al suelo y de rodillas pidió que le dieran una oportunidad, argumentó que todos nos equivocamos alguna vez y juró por su madre que eso no volvería a ocurrir, que siempre estaría localizable, que nunca se atrasaría con las cuotas e incluso se atrevió a insinuar que si era necesario hasta se buscaría un trabajo.

Es posible que él tuviera la intención de cumplir sus promesas, pero la orden venía de más arriba. Creo que de algún modo lo entendió, así que simplemente decidió abandonarse a lo irremediable.

Se puso de pie, sacó un cigarrillo y pidió que le diéramos lumbre. Lo encendió y se dirigió a la puerta.

Había un brillo en sus ojos parecido al que produce la proximidad de las lágrimas, pero a lo mejor fue el humo.

Mientras se alejaba, recordé que ayer me había levantado temprano para adelantar el informe. Así que sólo tendré que reescribirlo, cambiándole la fecha.

4 comentarios:

la pequena arara dijo...

Muy bueno e interesante. Bien por tí Sandra!!!!!!!!!

Edwin dijo...

Excelente Cuento!

mario dijo...

el contraste de la situación es interesante, sigue adelante.

Víctor Manuel dijo...

Sandra, me ha gustado este cuento. Comienzo por el hecho de que el relato se cuenta desde el punto de vista de alguien que NO es la víctima, y me atrevería a adivinar que la inclinación de la mayoría de los escritores es abordar la historia desde el punto de vista del arrestado. Ese cambio es refrescante. Lo otro es que se insinúan acciones que no se tienen que narrar, pero que quedan en la mente como algo que flota entre líneas y no se tiene que decir.